No más silencio en las salas de redacción: organizaciones, medios, universidades y entidades del Estado exigen acciones reales contra las violencias hacia mujeres periodistas y comunicadoras

Organizaciones sociales, medios comunitarios, universidades, periodistas, comunicadoras y entidades del Estado colombiano se reunieron este miércoles en la Pontificia Universidad Javeriana para reafirmar el Acuerdo colectivo por una comunicación y periodismo libres de violencias contra las mujeres, una apuesta política y ética impulsada por la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género junto a organizaciones defensoras de la libertad de expresión y los derechos humanos.

El encuentro dejó una conclusión contundente: las violencias contra las mujeres periodistas no son casos aislados ni “problemas internos” de los medios. Son una expresión estructural del machismo y las relaciones de poder que siguen operando en las salas de redacción, las universidades y los escenarios de producción mediática en Colombia.

Las cifras expuestas durante la jornada revelan un panorama alarmante. De acuerdo con la investigación desarrollada por la Red Colombiana de Periodistas con Visión de Género en el marco del primer encuentro Salas de redacción: comunicación con enfoque de género y periodismo sin violencias, el 87% de las periodistas encuestadas ha vivido situaciones de discriminación, el 23% ha enfrentado acoso sexual y más del 66% reportó ataques digitales. Asimismo, se evidenció que menos del 40% de los medios cuentan con protocolos de atención, y que muchos de estos existen solo en el papel. Por otra parte, cifras presentadas por el Ministerio del Trabajo, tras inspecciones realizadas a distintos medios de comunicación del país, evidenciaron denuncias por presunto acoso laboral y acoso sexual, reportadas mayoritariamente por mujeres. También se denunció la desprotección que enfrentan estudiantes en práctica dentro de algunos medios, donde persisten dinámicas normalizadas de acoso y abuso de poder.

Frente a esta realidad, las organizaciones participantes insistieron en que no bastan protocolos archivados, campañas simbólicas o talleres aislados. Se necesitan transformaciones culturales profundas, mecanismos de vigilancia efectivos y compromisos verificables que enfrenten la violencia de género desde la raíz.

Durante el encuentro se propuso fortalecer alianzas entre academia, sociedad civil y Estado, impulsar procesos de veeduría y construir redes de apoyo e intercambio entre organizaciones y medios comprometidos con una comunicación ética, popular y libre de violencias.

Desde EnREDados reafirmamos que existe una responsabilidad en crear espacios éticos, que estén atravesados por el cuidado a todas las personas. Que defender a las mujeres en su labor como periodistas y comunicadoras es también defender la democracia, el derecho a la comunicación y la posibilidad de construir narrativas que no reproduzcan el miedo, el silencio ni la exclusión. Porque no puede haber libertad de prensa mientras las mujeres sigan ejerciendo el periodismo bajo violencia, acoso y desigualdad.

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