✍️ Luis Alberto Valderrama
Una vez que mi abuela estaba preparando arepas, se puso a recitar sola su genealogía. Yo la escuchaba desde el zaguán, …Estanislao engendró a Nicolás y a José Nazario de Rosalía, y Rafael engendró a María de Jesús y a Juan Martín de Ignacia; Nicolás engendró a Guadalupe y a Lucía de Vicenta; Nazario engendró a Fausto de María de Jesús, su prima; Juan Martín engendró a Feliciano de Jacoba… De repente se detuvo y me llamó. «Mire. ¡Yo sabía que era mentira!». Me señaló el televisor, pero yo no entendía nada. Era un noticiero; mencionaron algo sobre un capitán o algo así. Le pregunté que qué era mentira. «¡Pues lo que ese señor me contó! ¡Esas cosas no podían ser ciertas! Lo que pasa es que hace tiempo –usted estaba chiquito– llegó mi hermano con un señor, campesino él. Mi hermano –que-Dios-lo-tenga-en-su santa-gloria– me explicó que era un primo lejano de su esposa y que venía huyendo de su vereda, que si lo dejaba quedar unos días mientras él le encontraba trabajo y un lugar donde quedarse. Yo le dije que sí, porque mi hermano –que-Dios-lo-tenga-en-su santa-gloria– siempre me colaboró mucho. Entonces, llevé al señor para el cuarto de atrás; se quedó en la casa una semana. Hablaba poco; tendría como unos treinta o cuarenta años; parecía asustado siempre; muy colaborador, ¡eso sí!; arreglaba cosas de la casa que ni yo me había dado cuenta de que estaban dañadas. Una noche, dos días antes de irse, le serví un plato de mute y me arriesgué a preguntarle que por qué no volvía a su tierra; comió con agradecimiento y me habló así:
Mire, señora, usted dirá que soy hosco porque soy muy callao; pero no es cierto, yo era muy hablador y estoy muy agradecido con todo lo que usted me ha dao. Y me vine de allá porque eso estaba muy duro. Yo quería aguantar, porque tenía la esperanza de que volviéramos a tener la fuerza de antes, pero cuando se llevaron al doctor Silva se me llenó la copa. Empecé en la Texas Petroleum muy pelao, porque los ganaderos casi no dejaron tierras pa’cultivar. Aprendí rápido, como una maquinita. El síndicato era fuerte; desde que la Texas llegó ahí, había conseguido muchas cosas luchando. Me di cuenta de que así tocaba, unidos, y me metí al sindicato. Hacíamos paros porque siempre nos querían joder. En el 63 el Ejército nos mató a un compañero en una huelga, a Marcelino Romero, y después los de la Texas se inventaron otro sindicato, Sinaltratexas, y nos amenazaron con que teníamos que afiliarnos a ese o nos despedían. Pero ni así pudieron. Al final ese sindicato, que nació patronal, también empezó a servirnos. Es que la gente era muy unida en Puerto Boyacá, muy solidaria, y teníamos muy clarito quiénes eran los patrones. Imagínese que en el 78 el Partido Comunista ganó las elecciones, más de dos mil votos; le sacó el doble a los liberales. Yo creo que eso fue lo que más les emberracó, porque el gobierno hablaba de anticomunismo por todo lado, y ahí había un partido comunista que legalmente, con las reglas democráticas de ellos, les había ganado; era la voluntad del pueblo, pero ellos querían su propia voluntad, no la del pueblo. Incluso con las FARC nos la llevamos bien; nos ayudaron a arreglar veredas, a organizarnos, y nosotros les colaborábamos con lo que necesitaban. Pero en el 79 llegó otro frente de las FARC, venían con un tal Ramón. Luego lo agarraron porque era un sapo de la Policía, y él fue el que empezó a cobrar unas vacunas altísimas a los ganaderos y a amenzarlos, y entonces los ganaderos cambiaron con las FARC y pidieron apoyo del ejército. Como el Bárbula se estaba reactivando, se aumentó la persecusión a todo lo que a ellos les olía a comunista. Cómo será que pusieron a un alcalde militar, capitán Óscar Echandía, que venía del Bárbula, para que organizara a los paracos. Reunió a los de la Texas, los ganaderos y los del Bárbula. Y ahí nació Acdegam, la Asociación Campesina de Agricultores y Ganaderos del Magdalena Medio; dicen que son autodefensas, que se organizaron para defenderse de los abusos de las FARC, pero no se defienden, atacan. Ese es el nombre legal, pero son el mismo MAS, el que aparece en los volantes de las amenazas, como el que le mandaron a Faustino. Él ya estaba curtido, lo habían torturado en los 60, y en el 80 casi lo matan, pero él seguía organizando gente. Pero con Acdegam, ya es muy difícil, porque el ejército ya puede operar sin poner la cara y no necesitan plata del gobierno porque la Texas y los ganaderos patrocinan casi todo. Controlan todo, los diputados son de Acdegam, como Guarín; y ahora que también está esa sociedad de Defensa de la Tradición, Familia y Propiedad, se están oponiendo a los diálogos de Betancur. Tienen tanto poder que cuando fue la delegación de la Procuraduría a investigar la desaparición de Faustino, los rodearon hombres armados liderados por Guarín, que decía que eran guerrilleros. La delegación salió como pepa e guama y no pudieron hacer nada.
Antes de salir, estuve de mirón en un foro que hicieron los de Acdegam; el capitán Carlos Orlando Meza, otro alcalde militar, declaró a Puerto Boyacá como “Primer Fortín Antisubversivo de Colombia”; y es cierto, cuando me vine ya no quedaban casi comunistas. En las elecciones del 84 el Partido obtuvo “0” votos; lo único rojo que veíamos eran las aguas del Magdalena donde tiraban los cuerpos. ¿Entiende, señora? ¿Cómo quiere que vuelva por allá?
Yo no le contesté nada -continuó mi abuela- porque yo no sabía de eso. Pero ahora sí lo sé, ¡lo sé, mijo!, ¡todo eso es mentira! Porque en la televión dijeron que ese Capitán Óscar Echandía es inocente; lo dejaron en libertad y también lo van a indemnizar. Es que, ¡a quién se le ocurre que los héroes de la patria son unos asesinos, si ellos nos vienen protegiendo de esos ateos comunistas! Si dan la vida por nosotros que somos buenos patriotas. Y los patriotas defienden su patria pero no matan a sus propios campesinos. Todo eso del MAS es un mito, mijo, no se olvide que es una historia falsa».


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