El pasado 5 de septiembre, en el Auditorio Félix Restrepo, S.J. de la Pontificia Universidad Javeriana, se llevó a cabo el tercer episodio de los conversatorios «En Línea con la Paz», enmarcado en la trigésimo sexta versión de la Semana por la Paz. El evento tuvo como objetivo destacar la importancia de la educación como base para la transformación hacia una sociedad pacífica y reconciliada, explorando diversas perspectivas sociales y comunitarias.
En este espacio participaron Óscar Sánchez, Viceministro de Educación Preescolar, Básica y Media; Nidia Díaz, Coordinadora de Convivencia del Liceo VAL y del programa CRESE – EducaPaz; Sarita Mayorga, miembro de la Colectiva la Digna Bulla; Ivonne Guzmán, Coordinadora de la Escuela de Paz y Convivencia Ciudadana en Cinep/PPP; y Ángela Jaramillo, Coordinadora del Programa Cultura para la Paz en la Universidad Javeriana. La moderación estuvo a cargo de Juan Diego Contreras, estudiante de Filosofía de la Pontificia Universidad Javeriana y miembro del equipo EnREDados COL, junto con María Paula Suarez, también del equipo EnREDados COL y pedagoga popular de Bacatá Resiste.
«Mujer indígena formada para el liderazgo amazónico» (Cinep/PPP, 2023). Un video que dió inicio al encuentro con el objetivo de percibir la impartición social que tienen las lideresas de las comunidades amazónicas, esto para dar a conocer los derechos que cada lideresa y actriz social de su comunidad posee, para la prevención y restauración de confianza, tranquilidad y cuidado de sus territorios naturales y comunidades indígenas.
El diálogo se centró en la pregunta fundamental: «¿Qué significa educar para la paz?» Durante la discusión, se exploró cómo la cultura influye en el crecimiento y el aprendizaje autónomo de los jóvenes, así como la posibilidad de cambiar la cultura a través de la educación. Surgieron preguntas como: ¿Es posible cambiar la cultura mediante la educación? Algunas respuestas sugirieron que esto comienza por comprender el territorio y el contexto al que se busca llegar, con la intención de modificar de manera positiva el entorno social, facilitando así el cambio en las culturas de los jóvenes que aspiran a crecer en un ambiente saludable, tranquilo y progresivo.
«Sí, se puede cambiar la cultura a través de la educación, pero primero; es extremadamente difícil, y segundo; es entendiendo que solo si se vincula la realidad con el propósito educativo se pueden lograr los resultados esperados»
Óscar Sánchez, viceministro de Educación
El conversatorio resaltó que la educación para la paz no solo se trata de transmitir conocimientos, sino también de fomentar el pensamiento crítico y reflexivo en los estudiantes con la intención de propiciar la transformación social. Además, destacó la importancia de que las juventudes de cada territorio se involucren activamente en cada proceso que se busque implementar en sus contextos. Y, que, es esencial no descuidar la educación destinada al fomento de la convivencia y la ciudadanía, ya que esto resulta fundamental para alcanzar los objetivos de paz.
En el encuentro, se abordó otro aspecto significativo: la idea fundamental de «naturalizar» y cómo, al reconocerse y aceptarse a uno mismo, se puede promover la convivencia en un entorno social en paz. La idea detrás de esto es que al construir desde una perspectiva real, teniendo en cuenta la diversidad de la población y fomentando la aceptación de personas distintas, se promueve la educación para la paz de manera más efectiva
«¿Quienes estamos educando para la paz? No basta con tener los contenidos necesarios sino también el modo de como brindamos estos contenidos es importante para impactar en las juventudes sobre el significado de paz»
Angela Jaramillo, Coordinadora del Programa Cultura para la Paz
En esta discusión, sobre la importancia de impartir la educación para la paz desde un vínculo propio, Angela Jaramillo habló sobre lo difícil que es enseñar paz cuando no se posee un ejemplo claro de esta en el recorrido de vida de cada educador, debido al contexto y la historia que posee un país como Colombia. Las y los panelistas llegaron al punto común de que, en ocasiones, es crucial tomarse el tiempo para reflexionar y encontrar la mejor manera de «enseñar la paz». No se trata solo de tener claros los contenidos, sino de la forma en que se transmiten, con el objetivo de generar un impacto real en una sociedad que lo necesita.
En el conversatorio también se discutió acerca de los desafíos que enfrenta un docente común al intentar educar para la paz a sus estudiantes. En muchas ocasiones, las responsabilidades administrativas limitan al docente, impidiéndole dedicar el tiempo necesario para que las y los estudiantes realmente comprendan y tomen conciencia de lo que significa la paz y cómo pueden implementarla en su realidad.
«Se debe buscar formar estudiantes para que sean críticos y transformen sus sociedades en base a argumentos sostenibles y coherentes… el docente que no aprenda todos los días con sus estudiantes no está en la capacidad de ser docente»
Nidia Díaz, Programa CRESE – EducaPaz
La conclusión del conversatorio fue clara: los procesos de educar para la paz son necesarios bajo un contexto que implique la socioemocionalidad, enseñar bajo estándares de paz y ser permisibles a que los estudiantes puedan ser capaces de modificar su realidad, seguir luchando por construir y formar a una juventud que vea la paz como una cultura y no como un anhelo. Para ello poseer la disponibilidad, la coherencia y cohesión para moldear realidades y modos de brindar los aprendizajes para la paz son, sin duda alguna, fundamentales.
Revive el conversatorio:


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