Por Zoila Cueto y Camilo León
#Opinión
28 de Abril de 2021
En pleno tercer pico de la pandemia, fue más el miedo a las políticas del gobierno Duque que al Covid 19, y con toda razón. El 28 de abril el pueblo colombiano se manifestó frente a las inconformidades múltiples que está viviendo: El detonante fue la Reforma Tributaria que busca empobrecer cada vez más a la gente más vulnerable.
Empecemos por el principio, Colombia es el país más desigual de toda América Latina a pesar de ser un país geopolítica y económicamente estratégico, rico en diversidad étnica y cultural, exuberante en minerales, fauna y flora; tiene un índice de corrupción de 39/100 que lo ubica en el vergonzoso promedio de la región; si a esto le sumamos que solo el 10% de los jóvenes de estrato uno llagan a la universidad con el 49% de deserción por dificultades económicas; y que es el país de Latinoamérica con las cargas tributarias más altas según datos del Banco Mundial; pues una reforma tributaria en plena pandemia, es descaradamente inviable, es un atropello a las y los más vulnerables.
Con justa causa, las y los colombianos nos cansamos de los atropellos de los gobiernos de turno y es más que necesario manifestar que es eso con lo que no estamos de acuerdo y que nos indigna, entendemos y somos conscientes de la coyuntura global y el problema de salud a raíz de la pandemia y les agradecemos al tribunal, a las alcaldías y al gobierno nacional su preocupación, pero qué tal si esa preocupación se extiende en otros temas de las dinámicas nacionales en favor de la VIDA DIGNA de todas y todos, sin distinción de clases, raza, étnia, religión, partido político y/u orientación sexual.
Pareciera que hubiera sido ayer que se anunciaba la compra de aviones de guerra por cerca de 14 billones de pesos, ayer que se anunciaba la consulta anticorrupción que buscaba recuperar 50 billones de pesos y ayer que cerraba el negocio de la primera y se hundía en las urnas y en el congreso la segunda; para hoy decirnos que necesitan una reforma tributaria, que apenas reúne, anualmente, poco menos de la mitad que se esperaba recuperar con la consulta anticorrupción.
Para nadie es un secreto que el virus llegó arrasando con la vida y que hoy son más de 72000 muertes en el país a razón del Covid-19, pero no es lo único que la esta acabando; el hambre, la miseria, la falta de oportunidades laborales y en educación, la salud como negocio, el conflicto armado, los asesinatos selectivos a lideres y lideresas, entre muchos otros que también vulneran el derecho más sagrado y lo envilecen de una manera descarada.
Basta de romantizar, politizar y jugar con las necesidades del pueblo más empobrecido, mientras reprimen y estigmatizan la protesta social: A los dirigentes de este país que no se les olvide que las y los colombianos los pusimos ahí y pagamos su salario, su carro, su teléfono, sus viajes y todos sus privilegios; así que les exigimos escuchar, concertar, respetar y privilegiar la vida y si eso implica retirar o hundir la descarada Reforma Tributaria, que así sea.
Si la vida es primero y el paro tiene el sentido de promover la VIDA DIGNA, pues el paro primero.


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